Frank McCourt lidera una coalición para recuperar TikTok y transformarlo en una plataforma que devuelva a los usuarios el poder sobre sus datos digitales, con el respaldo de referentes como Tim Berners-Lee y Jonathan Haidt.
En un giro sin precedentes dentro del debate sobre el futuro de las plataformas digitales, el empresario Frank McCourt, fundador de Project Liberty, ha anunciado la creación de un consorcio con el objetivo de adquirir TikTok en Estados Unidos. La iniciativa no busca censurar ni eliminar la red social más popular del mundo entre adolescentes y jóvenes, sino rediseñarla desde sus cimientos para convertirla en una plataforma centrada en el bienestar digital, la transparencia y el empoderamiento de los usuarios.
“No se trata de prohibir TikTok. Se trata de arreglarlo”, reza uno de los lemas de la campaña impulsada por McCourt, quien denuncia que la infraestructura digital actual está rota y que ha llegado el momento de crear una alternativa a los modelos de negocio de las Big Tech, enfocados —según sus palabras— en la explotación masiva de datos y la manipulación algorítmica de las emociones humanas.
Un modelo social y tecnológico alternativo
La propuesta liderada por McCourt incluye la migración de TikTok a un nuevo protocolo de internet abierto, el Decentralized Social Networking Protocol (DSNP), desarrollado como parte de los trabajos de Project Liberty. Este protocolo permitiría que los usuarios pudieran gestionar su identidad digital, decidir con quién comparten sus datos y bajo qué condiciones, y que no fueran simplemente mercancía al servicio del beneficio corporativo.
El movimiento cuenta con la participación de expertos en tecnología, psicología, educación y gobernanza digital, así como con el respaldo de Guggenheim Securities y del bufete internacional Kirkland & Ellis. La visión es ambiciosa: transformar TikTok en una red social “reconstruida para el bien común”, con una infraestructura abierta que priorice la salud mental, la privacidad y la participación cívica en la toma de decisiones digitales.
Apoyos de peso: del MIT al inventor de la web
Entre los apoyos destacados de esta operación figura el propio Sir Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web y defensor desde hace años de una arquitectura digital más justa. “Los usuarios deben poder controlar sus propios datos y compartirlos según su criterio. TikTok podría convertirse en un referente si se integra con protocolos abiertos como Solid”, afirmó Berners-Lee.
Jonathan Haidt, psicólogo social y autor de The Anxious Generation, también respalda la iniciativa. “Las redes sociales no van a desaparecer, pero deben evolucionar. McCourt entiende la urgencia de rediseñar TikTok para que no siga siendo un entorno tóxico para niños y adolescentes”, señaló.
Desde el mundo académico y científico, el experto del MIT David Clark considera que esta operación “representa un momento clave para reformular la experiencia social en internet”, mientras que organizaciones como la Becca Schmill Foundation alertan sobre los riesgos de un entorno digital que prioriza el tiempo de permanencia sobre el bienestar de sus usuarios más jóvenes.
Un nuevo “pacto digital”
Project Liberty se presenta como una plataforma para construir una nueva internet basada en tres pilares: voz, elección y participación. En otras palabras, un entorno donde los ciudadanos digitales puedan decidir cómo se gobiernan las plataformas, qué se hace con sus datos y cómo se reparte el valor que generan.
Para ello, la organización ha invertido ya más de 500 millones de dólares en investigación, tecnología y alianzas estratégicas con universidades como Georgetown, Stanford o Sciences Po, y ha reunido a más de 90 entidades cívicas y tecnológicas en lo que denomina una “alianza para una red más humana”.
¿Una red social sin explotación?
La gran pregunta es si esta visión puede materializarse en un entorno dominado por modelos de negocio altamente rentables basados en la atención constante y la recopilación de datos personales. El propio McCourt es consciente del reto, pero insiste en que “la tecnología debe estar al servicio de la sociedad, no al revés”.
Con su oferta sobre la mesa, Project Liberty busca abrir una conversación global sobre el futuro de las plataformas sociales. Y lo hace con una propuesta concreta: que TikTok pueda seguir existiendo, pero sin sacrificar la salud mental de sus usuarios ni vender sus datos al mejor postor.
La batalla por el alma de las redes sociales ha comenzado. Y esta vez, no son los gigantes tecnológicos los que quieren ganar, sino los ciudadanos que exigen recuperar su voz en el espacio digital.
vía: Project Liberty